#Día Internacional del Trabajo Social: El trabajo social como promotor de comunidades y entornos sostenibles

Hoy, 21 de marzo del 2017, dedicamos la entrada al trabajo social comunitario participando en el festival de blogs de trabajo social en conmemoración al #DíaInternacionalDelTrabajoSocial para la visibilización de nuestra disciplina.

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La temática de este año es el trabajo social como promotor de comunidades y entornos sostenibles, así que las ideas estoy segura que rebosan en las cabezas de los trabajadores y trabajadoras sociales, ya que se trata de un arte sin límites que interviene en las comunidades de forma colindante siempre.

Pero en esta entrada haremos una visión desde el trabajo comunitario en sí mismo. Así que vamos a entrar en materia por dónde se entra generalmente, la definición de conceptos.

¿Qué es una comunidad?

Según el diccionario de la Real Academia Española (en adelante, RAE), es:

f.Cualidad de común (‖ que pertenece o se extiende a varios).

f.Conjunto de las personas de un pueblo, región o nación.

f.Conjunto de naciones unidas por acuerdos políticos y económicos.

f.Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes.

f.Junta o congregación de personas que viven unidas bajo ciertas constituciones y reglas, como los conventos, colegios, etc.

Para dejar de lado la relatividad y poder entrar en términos teóricos, nos quedaremos con la cuarta acepción, es decir, “personas vinculadas por características o intereses comunes”.

En este sentido, el trabajo social comunitario aporta múltiples beneficios en una sociedad que cada día es más individualista y debido al ritmo de vida de las personas, encontramos una prácticamente inexistente red social y comunitaria para muchos de los y las ciudadanos/as.

Así pues, las trabajadoras y los trabajadores sociales intervienen para fomentar las redes sociales así como señalar esas características e intereses comunes que comparten las personas de una zona para que se unan y formen una comunidad.

Para que acerquemos el concepto a la realidad, como ejemplo encontraríamos las asociaciones de vecinos que serían un agente de trabajo social comunitario ya que buscan la participación ciudadana para promover medidas que mejoren su barrio, un elemento que comparten en común.

Este tipo de trabajo social busca encontrar puntos en común entre las personas para más tarde dejar en sus manos el poder de cambiar la realidad, empoderándolas en ese proceso. En consecuencia, los individuos cogen las riendas de la situación y deciden en comunidad cuáles son sus necesidades y qué soluciones pueden aplicar así como quiénes son los agentes que deben intervenir en esa realidad.

trabajo social

Durante el proceso y especialmente al principio, las trabajadoras sociales inciden en los pasos que deben tomar para empezar a buscar esas necesidades en común (es similar a una intervención grupal pero a gran escala, teniendo así características específicas diferentes).

El objetivo del trabajo comunitario es, generalmente, la mejora del bienestar de esa comunidad. Por ese motivo, los ciudadanos  deben decidir sus propias necesidades y escoger en común sus objetivos, promoviendo así su autodeterminación y quedando en sus propias manos el poder de cambio.

De este modo, el o la trabajador/a social tendrá finalmente el papel de ayuda, asesoramiento y apoyo.

¿Y qué tiene que ver la sostenibilidad?

Aunque es un concepto medioambiental, yo utilizaré el término con su definición de prolongado en el tiempo por sí mismo, sin ejercer daños.

Precisamente, la esencia de las intervenciones del trabajo social comunitario son potenciar la capacidad de las comunidades para funcionar por sí mismas a lo largo del tiempo. Es decir, el recurso que se trabaja en realidad es el capital humano. Se trata de empoderar a los individuos que forman parte de la comunidad para que sean capaces luchar por sí mismos para cambiar la situación que no les funciona, algo muy propio de nuestra disciplina: el trabajo social.

Aunque como hemos hablado anteriormente con el ejemplo de la asociación de vecinos se necesita la colaboración de otros agentes sociales para conseguir cambios. Es decir, para que mis hijos no tengan que caminar solos 5km hasta la biblioteca más cercana para hacer algunos trabajos. De este modo, necesitamos una biblioteca cerca o algún transporte público a ella (la necesidad). En la asociación de padres comento el problema y la necesidad parece que afecta a más personas.

Así, creamos una comisión de trabajo en busca de posibles soluciones. Nos encontramos en una zona rural, de modo que la posibilidad del transporte público es complicada pero solicitamos una reunión con el ayuntamiento para hablar de nuestras propuestas, junto con un miembro de la escuela. En este caso, podemos ver que la escuela y el ayuntamiento son elementos esenciales para un cambio real, porque necesitamos la implicación de varios agentes sociales para el trabajo comunitario.

Este tipo de trabajo requiere intervenciones con resultados a largo plazo pero son potencialmente preventivos, debido a que las personas conocen mejor los procesos a seguir para conseguir cubrir sus necesidades, evitando así problemáticas y recursos.

Desgraciadamente, el trabajo comunitario no suele ser el eje político de las intervenciones sociales debido a cómo funciona la política (necesidad de resultados en tempos reducidos para demostrar el éxito de las intervenciones), pero sí existen múltiples vías de trabajo social comunitario que se emprenden continuamente: una asociación de vecinos, una cooperativa o una asociación de padres y madres, por ejemplo.

Finalmente, y con mucha esperanza, os deseo un feliz #DiaTS para que sigamos trabajando por el cambio en positivo de la sociedad. ¡Que la fuerza os acompañe!

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#La importancia de registrar en el Trabajo Social

Si alguna vez habéis hecho prácticas en algún centro de atención al público dónde el trabajador o la trabajadora social reciben visitas diariamente, seguro que habéis oído la siguiente crítica.

Como si no tuviese el tiempo suficientemente limitado para atender a los usuarios que encima me tengo que pasar le día aquí registrando lo que he hecho…

¿Y esta crítica, a qué se debe? ¿Qué quieren decir los profesionales de lo social con estas frases?

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En este sentido, los trabajadores sociales que realizan atención directa (servicios sociales, servicios sanitarios, servicios especializados, o escuelas entre muchos otros) deben atender a los usuarios a través de visitas, compaginándolo con el trabajo que suponen esas mismas visitas.

Marisa cuando va a hablar con la trabajadora social busca información sobre la Ley de dependencia y cómo solicitarla porque su vecina le ha comentado que con la ayuda de la asistenta trabajadora social ha accedido a un centro de día y pueden sobrellevar la situación mejor.

Acude entonces a Servicios sociales como le han indicado y pide hora para que le atiendan. Cuando por fin tiene esa cita (cosa que dependiendo del municipio puede costar más o menos), habla con la trabajadora social que le han asignado sobre su caso.

Tras comentar la situación junto a su madre en el despacho, comentan que sería positivo ingresar en un centro de día y concluyen la vista con una lista de centros que deberían mirar así como la solicitud del reconocimiento de la dependencia.

Al salir del despacho, Claudia – la trabajadora social – tiene que registrar en el ordenador todo lo que ha ocurrido, así como iniciar el trámite de la solicitud de valoración del grado de dependencia y esperar a que Marisa le entregue la documentación necesaria. Mientras registra en la historia social la situación (así como le abre una ficha técnica con su pertinente organigrama entre otros) llaman a su puerta.

Es la siguiente visita…

Así transcurre un seguido de entrevistas que incluyen las historias personales de los diferentes y las diferentes usuarias que acuden al servicio. Esta situación presenta para los profesionales diferentes dificultades que nos transmiten de forma implícita a través de la crítica a los registros:

  • Los profesionales y las profesionales no tienen tiempo para realizar los registros de forma adecuada. Si hay más visitas que tiempo para hacer los registros al instante, hay matices y detalles que pueden ser esenciales que se pueden perder fácilmente.
  • Esto nos indica que los profesionales y las profesionales están desbordados, carecen de tiempo. Es decir, falta personal para atender a la ciudadanía.
  • Esta situación de desbordamiento puede desembocar en un síndrome del burnout, o dicho de otro modo, una situación de estrés prolongada que tiene como resultado ineficacia, fatiga y negación en los profesionales.

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¿Y qué quiere decir en definitiva toda esta situación?

Que los usuarios no están atendidos como podrían estarlo, que la calidad del servicio se pierde y que la intervención a la larga es deficiente, mostrando una necesidad de una mayor presencia de trabajadores sociales en los servicios (aumentar los/as profesionales por ratios).

Pero…¿Es eso culpa de los registros? 

No. Definitivamente no. Los registros son herramientas muy importantes en el trabajo social porque:

  • Nos permiten analizar por segunda vez y exhaustivamente la intervención a la hora de transcribirlos.
  • Promueven y ayudan en la intervención multidisciplinar e interdisciplinar, permitiendo compartir información así como mejorando la calidad de las intervenciones de los profesionales con los usuarios permitiendo una visión holística de la situación.
  • Facilitan la recopilación de datos a nivel macro para realizar estudios estadísticos y entender mejor la realidad a la que nos enfrentamos, permitiendo mejorar las políticas sociales o impulsando la creación de proyectos sociales.
  • Del mismo modo, a nivel micro permiten el estudio en profundidad de situaciones (siempre y cuando los usuarios den su consentimiento y deseen participar) para visibilizar situaciones, entender realidades, etc.

En definitiva, la importancia de los registros en trabajo social es clara, pero todavía es más claro el mensaje que, de forma implícita, se envía cuando se critica la acción de registrar entre los trabajadores sociales: necesitamos más profesionales.

#Trabajo Social y cine: Un monstruo viene a verme

Bienvenidos a la nueva sección del blog: Trabajo social y cine. Creo conveniente compartir elementos tanto de lectura como audiovisuales que pueden evocar debate, conceptos o experiencias importantes para el mundo de lo social.

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En este sentido, el cine es uno de mis preferidos y hoy empezaremos con una película que no tiene desperdicio analizada desde la perspectiva profesional.

[CONTIENE SPOILERS]

En esta entrada hablaremos de Un monstruo viene a verme, una película llena de delicadeza, emociones, dolor y liberación. Pero sobretodo, dura realidad.

J. A. Bayona nos cuenta la historia de Conor O’Malley, un adolescente con una situación difícil en casa. Su madre está enferma de cáncer, su padre vive en Estados Unidos dónde ha formado una familia tras separarse de su madre, no tiene muy buena relación con su abuela y en el colegio tiene problemas con algunos compañeros que le hacen bullying.

Con este contexto, Conor acaba invocando a través de su imaginación a un monstruo que insiste en contarle tres historias. Y al final de ellas, afirma que el joven tendrá que contarle la cuarta y ésta será la verdad.

A partir de aquí, a través de cada historia, el monstruo nos enseña una nueva lección valiosa que ayudará a O’Malley a desvelar su verdad más profunda: quiere dejar ir a su madre.

La presión, el dolor, el desgaste que supone la pérdida de un ser querido y su insistente resistencia a perderla, hace que Conor sienta a través de sus sueños alivio cuando deja ir a su madre, pero a su vez, una culpa irremediable que esconde a través de los conflictos que tiene durante el resto de la película.

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Cartel promocional. Universal Pictures.

La mala relación con su abuela, el bullying en clase…estos elementos desgranan a través de las historias pequeños alivios que dejan al protagonista el camino allanado para enfrentarse a la verdad más dolorosa: por más que quiere a su madre, el proceso de la enfermedad le agota y quiere dejarla ir, está cansado de tanto dolor.

Así pues la primera historia nos enseña que ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos, dando lugar a una enseñanza que no sólo será esencial para O’Malley, teniendo en cuenta al espectador.

La siguiente historia, nos expone la importancia de los principios y cómo éstos pueden ser fundamentales para algunas personas o variables según la ocasión, para otras.

Por último, la tercera y última historia del monstruo  trata sobre un chico invisible que se cansa de ser invisible, desgranando sutilmente la carga que supone pasar desapercibido, especialmente cuando cargas con un problema emocional del calibre del de Conor.

Tras todas las historias, llega el momento dónde nuestro protagonista debe contar la verdad, ya mencionada anteriormente con todo lo que ello implica, cerrando con la pérdida de su madre, la dura y real historia.

Un monstruo viene a verme es una herramienta audiovisual que nos ayuda a tratar el tema de la pérdida y el duelo, además de la carga emocional, el desgaste tratándose de una enfermedad terminal así como la comunicación con niños y jóvenes en este aspecto, entre muchos otros temas.

#Trabajo Social Sanitario: Aceptación del diagnóstico

Empiezo este 2017 con ganas de retomar algo que quisiera no tener que dejar, aunque como muchos sabréis el tiempo en ocasiones nos juega en contra. Abrimos el año con una entrada que significa mucho para mí a nivel personal y que espero que fomente el valor del trabajo social sanitario, algo esencial a día de hoy en el cuidado de las personas y su salud.

Hoy hablaremos del papel del trabajador social a nivel sanitario y especialmente, sobre la relación con el paciente en una intervención clave: la aceptación del diagnóstico.

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Alicia hace unos meses que tiene síntomas de alguna enfermedad. No le ha dado la mayor importancia debido al ritmo de vida que lleva (el trabajo, la casa, los niños…), pero empieza a estar preocupada y acude al médico. 

Tras unos meses de pruebas, el médico detecta una compleja enfermedad en Alicia. Algo que no será pasajero, algo que le acompañará toda la vida, algo crónico. Y tras el diagnóstico y algunas pautas básicas, el doctor le da cita para varias pruebas más. Una de las citas, le comenta que será con enfermería dónde le explicarán extensamente qué implica ese diagnóstico.

Dentro de 15 días…

En cuando llega a casa, Alicia busca el diagnóstico en internet y se empapa de miles de opinones, artículos, comentarios así como posibles tratamientos. Y siente una ola de confusión. El asunto le abruma de tal manera que decide obviarlo, aunque como frecuentemente ocurre, las emociones le sobrevienen cuando menos se lo espera. Se siente sola y confusa, la enfermedad sigue y no sabe con quién consultar aquello que le ocurre. Cuando asiste de nuevo a su centro de salud, le comentan que no hay más citas, que debe esperar al día que le toca y con la frustración que ello implica se va a casa de nuevo.

Sus padres llegan a casa y le preguntan cómo ha ido el médico. Alicia no sabe bien explicar su diagnóstico y lo decora con aquello que ha recopilado en internet. Sus padres quedan todavía más confusos y llenan a Alicia de preguntas y sólo le hacen sentirse peor y todavía más sola, puesto que no encuentra fuentes fiables de información para entender qué le está pasando.

Y por fin llega el día esperado con la enfermera: le explica el diagnóstico, las dudas que le vienen en el momento, le da un número de contacto, un email y mucha información que aunque apacigua sus dudas, la introduce en una vorágine de emociones difíciles de gestionar y que a su familia desborda porque no saben realmente reaccionar.

Este momento, suele ocurrir en numerosas ocasiones ante la detección y exposición de algunos diagnósticos para un paciente. Aunque hay cierta idea de lo que implicará para la persona a nivel fisiológico y las dudas que puede presentar este nuevo panorama de vida para el usuario, no se plantea ningún plan a nivel social o emocional.

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Ahí entra el trabajador social. El acompañamiento durante la adaptación a esta nueva realidad, las emociones que emergen y la aceptación de la enfermedad son esenciales. Y aunque hay una mayor integración de este papel a nivel de diagnóstico de salud mental o algunas enfermedades específicas, no se trata de algo generalizado a enfermedades crónicas o de un impacto importante en las vidas de las personas.

El trabajador social se encarga de los factores psicosociales que afectan a los pacientes. De este modo, es necesario integrar el acompañamiento en este tipo de situaciones ya que el proceso emocional puede derivar en un empeoramiento de la enfermedad o un abandono de la medicación. Es decir, los trabajadores sociales inciden principalmente en la adaptación del paciente a lo que significa tener una enfermedad y cómo cambiará su vida a partir de ese diagnóstico. Tanto a nivel médico como a nivel personal.

Los límites que le implantará la enfermedad, los cambios que deberá integrar, información sobre las asociaciones o grupos de apoyo pertinentes, cómo comunicar la enfermedad a sus familiares o conocidos, apoyo en la búsqueda de estrategias para adaptar su entorno a su nueva forma de vida y especialmente, la gestión de los sentimientos y emociones que evocan la nueva situación.

Estos elementos pasan frecuentemente por alto y empeoran la situación de los pacientes, influyendo en una disminución de la adherencia terapéutica, cosa que empeora la situación médica de los pacientes y los desvincula de las instituciones sanitarias impidiendo, además, el seguimiento de la persona.

Consecuentemente, entendemos esencial el papel del trabajador social sanitario en el equipo multidisciplinar que interviene con pacientes de diagnósticos de enfermedades crónicas o degenerativas para la mejora de su calidad de vida, especialmente en la etapa de la aceptación del diagnóstico y su adaptación a la nueva realidad.

#Trabajo social y empresa

Aunque socialmente no sea común escuchar estos términos juntos, la iniciativa privada en el trabajo social coge fuerza con el tiempo. Y para muestra, un botón.

Hace unos días FirmaQuattro, una iniciativa empresarial del trabajo social que trabaja desde hace más de 25 años en el sector, daba la siguiente noticia: Ikea y FirmaQuattro inician un proyecto de colaboración de trabajo social para los trabajadores de la empresa, contando con la presencia de un trabajador social por cada centro de trabajo Ikea.

El proyecto se plantea tras el desarrollo ya llevado a cabo en algunas tiendas de Andalucía, dónde se instaló una línea de atención individual de casos en situación de emergencia social. A raíz de este, se ha expandido la colaboración.

Esta noticia lanzada el pasado 25 de octubre del 2016 nos demuestra como se afianza en España que Trabajo Social Empresarial, de manera que se le da visibilidad a la actividad del trabajador social que trabaja en la iniciativa privada.

¿Sus funciones? Mediar en situaciones conflictivas, dirigir la adaptación de la empresa a una sociedad que plantea cada vez más necesidades y problemáticas que requieren acciones cooperativas, facilitar las relaciones entre personas, equipos y ambientes, así como dar apoyo en el desarrollo de las potencialidades de los trabajadores; participar en la organización del trabajo detectando las necesidades de los trabajadores de forma que se fomenten sus potencialidades, así como prevenir las problemáticas; etc.

Aunque siempre existe ese miedo a la hora de emprender en el trabajo social porque no es lo más conocido, os dejo a continuación algunos blogs que nos cuentan un poco qué es el trabajo social en empresas o por iniciativa privada y algunos ejemplos de exitosos proyectos sociales del estilo. Son realmente interesantes.

  • Emprender en trabajo social  (Blog dedicado a la temática. Hace poco escribió un gran artículo sobre proyectos sociales liderados por mujeres de gran interés. Podéis acceder al susodicho aquí).
  • Trabajo social corporativo (Blog dedicado a la temática. Formación, consejos, perspectiva emprendedora, entrevistas a proyectos…Muy recomendable).
  • Israel Hergón Blog (Página y blog de trabajador social emprendedor desde una temática que aborda el arte con el mundo social).
  • Trabajo-social.es (Blog que presenta algunas entrevistas a través de la plataforma youtube dónde también podéis ver la perspectiva del trabajador social en iniciativa privada).
  • Jábega Social (Página y blog de trabajador social emprendedor. Expone de forma clara y concisa qué implica la iniciativa privada desde el TS y qué puede hacer un trabajador social por ti, podéis leer el artículo en concreto aquí).

¡Nos vemos en la próxima entrada!

 

#El defensor del pueblo

Hoy vamos a hablar de un recurso que escuchamos y leemos continuamente en los medios de comunicación pero rara vez conocemos en profundidad de qué figura se trata y para qué sirve.

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¿QUÉ ES EL DEFENSOR DEL PUEBLO?

Se trata de una figura que defiende en las Cortes Generales los derechos y libertades de los ciudadanos, supervisando la actividad de las administraciones públicas. Es decir, se asegura de que las instituciones de carácter público respetan los derechos y libertades de sus ciudadanos.

¿CUALES SON SUS FUNCIONES?

La defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos, la investigación de casos concretos, la supervisión de la actividad de la administación pública, las visitas preventivas (especialmente a las prisiones), entre muchas otras.

En definitiva, se trata de un ente que trata de convencer a la Administración pública de tomar las medidas oportunas para corregir situaciones problemáticas o errores, de modo que no tiene un poder ejecutivo per se, pero sí una fuerte influencia, ya que según sus estadísticas más del 75% de las resoluciones propuestas por el Defensor del Pueblo son aceptadas por la Administración.

¿QUIÉN Y CUÁNDO SE PUEDE UTILIZAR ESTE RECURSO?

Cualquier ciudadano puede acudir al Defensor del Pueblo y solicitar su intervención, que es gratuita, para que investigue cualquier actuación de la Administración pública o sus agentes, presuntamente irregular. También puede intervenir de oficio en casos que lleguen a su conocimiento aunque no se haya presentado queja sobre ellos (por ejemplo, a través de los medios de comunicación debido a un caso que cree una alta alarma social).

Por ejemplo, podrían ser casos susceptibles de necesitar la presencia del defensor del pueblo:  un impago de la prestación por cuidador no profesional que superase el periodo de carencia de dos años o una denegación injusta debido a un error de valoración por la administración pública.

REQUISITOS INDISPENSABLES

  • Intervención necesaria de la administración pública (puesto que son estas actuaciones las que investigan).
  • Para presentar una queja, debe haber transcurrido menos de un año desde que ocurrió el hecho.
  • En caso de presentarla sin especificidades entorno a la queja (anónimas, sin motivos concretos de queja, mala fe o que creen perjuicios legítimos a derechos de tercerceros), será desestimadas.
  • Si el conflicto está en manos de tribunales o en caso de disconformidad con una resolución judicial no será posible el uso de la figura del Defensor del Pueblo, ya que su área de actuación es limitada. Para éste último caso sería necesario presentar un recurso judicial.

¿CUAL ES EL PROCEDIMIENTO?

El defensor del pueblo, ya fuese a través de una queja presentada por los/las ciudadanos/as (de forma gratuita) o por iniciativa propia, incia una investigación entorno a la situación que la requiera.

Las quejas se pueden presentar de manera individual o colectiva, cuando los ciudadanos consideren que la actuación de una administración (central, autonómica o local) o empresa o servicio público, ha vulnerado sus derechos.

Una vez presentada, el defensor del pueblo siempre responde a las quejas, ya fuese exponiendo sus actuaciones en relación a la solicitud o la omisión de las mismas y sus respectivos porqués.

¿CÓMO PUEDO PONER UNA QUEJA?

 

En definitiva, se trata de un recurso público muy útil que en contadas ocasiones conocemos lo suficiente para usarlo. ¡Espero que os sirva y nos vemos en la próxima entrada! 🙂

#¿Qué es un PIAI?

Retomando las entradas tras un parón más que necesario, hablaremos hoy del PIAI: El Programa Interdisciplinar de Atención Individual.

O lo que es lo mismo, uno de los documentos-recursos del trabajo social esenciales en la intervención con personas, especialmente, en temas de dependencia.

En este documento se detallan las modalidades de intervención más adecuadas según la detección de necesidades a través de la entrevista, en función de los servicios y prestaciones que se hallen disponibles según el grado y nivel de dependencia, previamente valorado; que además interesen al usuario/a.

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Pixabay.com

Es decir, se trata de un documento que detalla los servicios a los que accederá el usuario/a según sus necesidades y su autonomía (valorado en el grado de dependencia) así como su voluntad.

Todo ello, coordinado con las diferentes disciplinas que diagnostican, atienden, detectan y valoran al usuario en cuestión. De este modo, el análisis así como la intervención tienen un carácter holístico que comprende diferentes áreas de la persona, mejorando así la atención a los usuarios y siempre contando con ellos/ellas, respetando su derecho de autodeterminación.

Podemos ver un modelo de PIAI en la siguiente imagen, para podernos hacer una idea más gráfica:

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Elaboración propia

En este modelo de PIAI se plasmaría la programación de actividades así como el estilo de enfoque y los profesionales encargados de realizar las actividades.

Así pues, en primer lugar detectaríamos las necesidades en base a una valoración inicial teniendo en cuenta la dimensión funcional (valoración de las ABVDs así como las AIVDs), la movilidad, su desarrollo sensorial y comunicativo; la dimensión de salud teniendo en cuenta el historial médico o de la enfermera; la dimensión psicológica ya fuese por una valoración del servicio de psicología o en base a las entrevistas familiares así como con el usuario/a y por último, la dimensión social en la cual añadiríamos la relación familiar, la gestión del tiempo libre y ocio, las habilidades sociales así como ocupacionales, las relaciones sociales en general así como el perfil social de la persona, el área económica y legal, etc.

Para el siguiente paso, durante la reunión interdisciplinar, a continuación de la priorización de necesidades se decidiría entre el equipo técnico cuales son los objetivos principales y secundaros a abordar y qué metodología se utilizará. Así como los responsables de cada objetivo.

Por ejemplo:

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Pixabay.com

Maria tiene problemas con su familia. Está ingresada en el hospital por una caída y desde entonces tiene el fémur roto. Han pasado cinco días y no han venido a visitarla. Maria se marea con facilidad y necesita apoyo para caminar.

¿Necesidades? Apoyo al caminar, dificultades relacionales con la familia y necesita rehabilitación.

¿Objetivos? Ofrecer fisioterapia adaptada, buscar ayuda técnica adecuada para la usuaria y entrevista con la familia para detección de necesidades así como con la usuaria.

¿Responsables? Fisioterapia adaptada (Fisioterapeuta), entrevista con la familia (Trabajadora Social) y ayuda técnica (Terapeuta Ocupacional).

Unos meses después -las temporalidades pueden ser trimestral, quinquenal, anual, etc…- podemos evaluar el PIAI y si hemos cumplido con los objetivos. Del mismo modo, podemos evaluar la situación y reajustar objetivos en caso de que fuere necesario.

Se trata de un ejemplo esquemático de cómo y para que se utiliza el PIAI. ¿Conocíais la herramienta? ¿Habéis realizado alguno? ¿Cómo lo mejoraríais?

¡Nos vemos en la próxima entrada!