#¿Corrección política u opresión?

Hay entradas, opiniones y reflexiones polémicas en la vida. Críticas a discursos asentados o emergentes que tocan sentimientos complejos que están a flor de piel.

Seguro que os suenan temáticas: religión, política, feminismo…

it's National Camera Day

Algunos temas son peligrosos, son duros e irritan pieles que están más que escaldadas de antemano pero… ¿Entonces nos quedamos ahí, aceptamos el discurso per se sin cuestionar nada? ¿Qué clase de criterio es ese? Uno fácil, definitivamente y quizá pueda sonar muy respetuoso, pero para nada lo es.

¿Es respeto mantenerme en silencio por miedo de que me acusen, o se trata más bien de miedo? ¿Es el miedo una buena herramienta para combatir actitudes o culturas perjudiciales para los seres humanos? ¿Permitirá adherencia a ese comportamiento el miedo?

Quizá me equivoco y no he valorado esa posición lo suficiente, pero el miedo hasta ahora siempre me ha indicado que elimina comportamientos a nivel público y se queda corto a nivel privado.

Ejemplos de cyberacoso o violencia de género a través de redes sociales son de lo más clarificadores en este aspecto, ya que a través del anonimato o a escondidas las actitudes agresivas o dañinas sí se emplean pero en público se esconden dado a la visibilización del problema como tal.

¿Es negativa la visibilización entonces?

No, para nada. La visibilización hace un efecto muy importante: poner las cartas sobre la mesa. Implica que el vecino sepa de qué hablo cuando hablo de bullying, que le haya pasado por la cabeza, que sepa consecuencias negativas y leves datos de por qué podría ocurrir de manera que también sabe identificarlo y crear criterio sobre ello.

La visibilización crea conversación sobre el tema. Lo abre a debate.

De modo que, y sólo como recordatorio, creo firmemente en ser el reflejo incómodo de la realidad. El impertinente, el difícil, el cargante pero respetuoso y constructivo. Que no ser políticamente correcto no significa necesariamente ser maleducado.

¿Vosotros qué creéis? 🙂

 

 

 

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#Tecnología y discapacidad: Google Maps

Google maps y movilidad reducida (1)

La tecnología nos facilita la vida de maneras que a veces todavía no somos capaces de entender, pero como cualquier avance, suele repercutir principalmente a las necesidades normativas, a la mayoría.

A medida que la misma se desarrolla, vemos que se hacen avances en muchas direcciones y éste fue el caso del pasado Marzo con Google Maps y su introducción de las rutas accesibles para personas con movilidad reducida.

En esta aplicación podemos encontrar ya en España la opción de “Accesible para silla de ruedas” en la que nos indicará rutas en las cuales existen ascensores, rampas, paradas, andenes o entradas así como salidas con los elementos arquitectónicos necesarios para el uso del transporte público de las personas con problemas de movilidad reducida.

Google Maps como muchos y muchas sabréis se trata de una aplicación con grandes fuentes de recursos e información a través, no sólo de su equipo, si no también de los usuarios que interaccionan dando feedback de los lugares que visitan o utilizan para transportarse.

En este sentido, los Local Guides (usuarios que realizan críticas u opiniones dónde informan del servicio de los transportes, restaurantes, hoteles, etc. que utilizan) dan información actualizada del uso de estas paradas facilitando la ampliación de posibilidades de ruta para las personas con movilidad reducida.

Esto aumenta las posibilidades de información accesibles añadiéndose a las aplicaciones recomendables y casi indispensables para personas con movilidad reducida. ¿Os gustaría un post sobre el tema?

¡Hablamos pronto! 🙂

 

 

 

 

 

 

 

 

#El peso de las expectativas sociales

Pesan. Las expectativas sociales pesan sobre nosotros como una armadura de hierro que no podemos quitarnos de encima, cegándonos aunque muchas veces no seamos conscientes.

Espectativas sociales (1)

Frecuentemente nos descubrimos impregnados de inseguridades sobre aquello que los demás esperan de nosotros, frenando nuestros deseos y limitándonos enormemente.

El caso de Susana seguro, os suena familiar.

Susana estudió medicina, una de esas carreras que se consideran difíciles y prestigiosas como las que más pero después del primer año, tras sufrir mucho durante el proceso, descubrió que aquello no era para ella.

Hacía meses que lo sabía, que se esforzaba en vano aprobando a duras penas pero sin disfrutar ni un ápice de aquello en lo que estaba invirtiendo su valor más preciado: el tiempo.

Cada vez que se replanteaba qué camino debía escoger para poder disfrutar de cada paso los miedos la inundaban.

Si dejaba aquel medicina, sus padres pensarían que era un fracaso, que no había podido con su sueño y tiraba la toalla, además de por supuesto haber tirado el dinero. Sus compañeros de clase pensarían que no había podido con ello, que no era suficiente, que ella no era capaz. Sus amigos pensarían que era perezosa, que no se esforzaba, que era una triste. Y finalmente, recibiría el juicio social de haber fracasado en su decisión, sería una fracasada.

Eso frenó durante meses a Susana, haciéndola infeliz y retrasándola en la construcción de lo que realmente quería: otro camino.

Y si os fijáis todo se centraba en lo que los demás pensarían y no en lo que ella misma sentía. Así que un día cualquiera, decidió hablar con el fin de encontrar una solución, así que acudió a Lucía, su mejor amiga.

  • No sé qué hacer, no puedo imaginarme cómo se lo tomarán mis padres…Ya sabes cómo son.
  • ¿Y por qué no hablas con ellos? Seguir con la misma situación no te lleva a ninguna parte.
  • Ya…
  • Yo sólo sé que a veces no sabes lo que quieres y lo que sientes hasta que te metes de lleno. Y todos, absolutamente todos, nos equivocamos. ¿No?
  • Sí, eso lo sé, pero…
  • Pero no les has dado si quiera la oportunidad de saber que no estás a gusto con lo que haces. Quizá reaccionan diferente a lo que tú esperas.

Y Lucía dio en el clavo. Ella misma no le había dado la oportunidad a sus padres, a sus amigos, conocidos y a la sociedad de reentenderla, de adaptar aquellas expectativas y simplemente las sostenía, como aceptándolas.

Porque muchas veces aceptamos las situaciones como vienen aunque sean negativas para nosotros mismos tras haber integrado tanto esas expectativas sociales en nosotros  mismos haciéndonos incapaces de rebelarnos a ellas y luchar por aquello que queremos.

Porque aunque suene tópico, el cambio está en ti. Y si algo no te gusta, tú debes ser el primero que luche para que eso no siga siendo así.

Espectativas sociales

Y no. Estoy segura de que no es la primera vez que leéis esto y quizá este es uno de esos escritos más sobre motivación y dónde encontrar las fuerzas para superar esas barreras que nos encontramos a diario, pero ojalá me encuentres justo cuando te hayas olvidado de este hecho que muchas veces guardamos en la parte trasera de nuestra conciencia.

¡Abrimos este 2018, sobretodo, con fuerza!

🙂

 

#Proyectos sociales: ¡No puedo esperar!

Esta semana hablaremos sobre el proyecto ¡No puedo esperar! y la visibilización de las EII.

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¿Qué es una EII? 

EII son las siglas que designan la enfermedad inflamatoria intestinal, un concepto que engloba varias enfermedades como la enfermedad de Crhon o la colitis ulcerosa. Éstas se caracterizan por una inflamación crónica del intestino creando malestar y complicaciones en la salud de los afectados.

Para los pacientes de EII el acceso directo a un lavabo les es sumamente necesario debido a su situación médica: pacientes ostimazados, colectomizados, intervenidos de cáncer de recto u otras situaciones médicas que implican esta necesidad.

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En este sentido, el proyecto NO PUEDO ESPERAR promueve la visibilidad y normalización de las EII así como implica a los diferentes establecimientos, municipios y otras instituciones a ofrecer este acceso a los pacientes de EII.

Desde la ACCU Catalana (Asociación de enfermos de Chron y colitis ulcerosa) se trabaja a través de voluntarios la difusión, visibilización y formación en temas de EII así como la adherencia de los diferentes agentes al proyecto.

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¿Por qué es necesario un proyecto como este?

Por el tipo de enfermedad, muchos pacientes limitan enormemente su vida social debido a la inseguridad de tener cerca un baño en caso de necesitarlo, cosa que ocurre frecuentemente en según qué episodios de la enfermedad.

De este modo, el proyecto cumple con dos elementos básicos: por un lado, informa a la sociedad de la existencia de esta enfermedad, visibilizando a los pacientes así como normalizando la enfermedad y por otro, fomenta la integración, aceptación y seguridad de los pacientes sobre su situación a nivel médico y social, mejorando así estados de ansiedad innecesarios. Transversalmente, se trabaja la red de agentes sociales a nivel institucional, de identidades e incluso de comercios con la sociedad, contribuyendo al bienestar de los conciudadanos.

En definitiva, se trata de un gesto sencillo que aporta calidad de vida a los pacientes.

¿Conocíais el proyecto? ¿Queréis participar? Os dejo a continuación el link directo al proyecto para más información, ¡hasta la próxima! 🙂

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Link al proyecto

 

 

#Edadismos y microedadismos

Edadismo es la discriminación por edad, generalmente dirigida hacia la tercera edad. Son prejuicios, ideas preconcebidas que calan en las personas y forjan su modo de ver la realidad.

Happy Raksha Bandhan!

La OMS pone como ejemplo las actitudes negativas hacia los trabajadores más mayores en las empresas dónde se les ajuicia como menos saludables, educados, capacitados o productivos que los más jóvenes. Estos son juicios que han anidado en el imaginario colectivo, modificando la forma en la que analizamos la realidad, de modo que cuando vemos a una persona de ochenta años asumimos que es sabia, débil o tiene alguna enfermedad, sin necesariamente cumplir ninguno de estos patrones.

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Para hablar de edadismos, me gustaría referenciar a la revista QMAYOR, un proyecto que nació con el objetivo de divulgar información sobre el envejecimiento y su realidad. En ella, se creó un espacio para relatar, exponer, denunciar y visibilizar los microedadismos que a diario usamos en toda la sociedad normalizándolo y forjando todavía más esos prejuicios por edad.

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Podemos ver cómo a través de estas pequeñas frases que parece que carecen de impacto alguno, sí construimos una realidad dónde las personas mayores integran estas opiniones.

Y desafortunadamente, la discriminación por edad abarca a todas las franjas. ¿Habéis escuchado alguna vez la famosa frase “Eres muy joven para entenderlo”? Este tipo de prejuicios implican dificultades para los más jóvenes a la hora de acceder a un empleo, emanciparse o incluso que les tomen en serio ante alguna idea.

Para destacar un tema complejo y alarmante dónde se crea un edadismo para no afrontar una realidad es ante el bullying. No son pocos los casos que exponen que cuando denunciaron el acoso que sufrían en el colegio ante algún adulto, les espetaron “Sólo son cosas de niños”.

Por desgracia se trata de una discriminación que afecta a todas las áreas e incluso a nivel profesional, dónde en ocasiones no ponemos atención a vías que no son “profesionales”, “científicas” o “serias” sólo porque los usuarios que las utilizan son menores, jóvenes o mayores de 70 años.

Esto implica que discursos discriminatorios, promoción de la violencia y el mal uso de estas herramientas campe a sus anchas sin detectarlo ni intervenir porque no se escucha ni se intenta entender aquello que discriminamos porque no es serio.

Concluyo con esta reflexión. Quizá mañana escuchemos más y mejor a personas con edades más o menos avanzadas y no nos quedemos en el prejuicio. ¿Te apuntas?

🙂

 

 

#La pirámide de mi cabeza

Tras un descanso tan largo, quería volver con una entrada de esas que te invitan a reflexionar, a replantearte cosas en la vida. Porque en el fondo, son esas las más interesantes. Las palabras que saquean tu mente, que mueven tu pirámide de pensamientos y derrumban constantemente las ideas que se almacenan en ella.

¿Y diréis, por qué hablas de una pirámide, qué tiene que ver esto con las ideas?

Llamadme loca, pero desde hace mucho ilustro mi ideario con una pirámide. Siempre  he sido de las personas que tienen unas ideas más firmes al principio del pensamiento y otras más ligeras al final. Aunque tras esta reflexión, quizá todos somos un poco así.

DIBUJO ARTICULO PIRAMIDE RUTH

Para ilustrarlo mejor, empecemos por el final. En la punta de la pirámide se alojan aquellas ideas más superficiales, argumentos irrisorios que son fáciles de cambiar y no suponen prácticamente esfuerzo. Serían por ejemplo los prejuicios cuando conocemos a alguien por su apariencia.

  • Oye, pues al principio me parecías un tío soñador y fantasioso pero tienes los pies en la tierra y la cabeza muy bien amueblada.
  • Pues tú me parecías un tanto borde sabelotodo, con esa cara tan seria que tienes siempre y las gafas esas. Y tras conocerte, me has parecido un gran tío.
  • Con Joaquin no me ha pasado lo mismo, me parecía un chaval majo y llano, pero ahora que lo he conocido más, al contrario, me parece muy superficial.

Este tipo de ideas son fácilmente modificables y en general no suponen esfuerzo emocional o intelectual alguno.

A medida que avanzamos en nuestra pirámide, las ideas cada vez son más complejas y sostienen pensamientos más complejos que suponen una mayor carga mental, un mayor esfuerzo de cambio y sobretodo un intenso impacto emocional.

¿De qué tipo de ideas hablamos?

Pues podríamos empezar con ideas sobre cómo funciona la sociedad, cómo es la naturaleza humana, la relación o juicios sobre personas cercanas con las que se mantiene una conexión emocional y en definitiva, sistemas de ideas que configuran quiénes somos y cómo vemos el mundo.

Aunque esa definición se podría decir de cualquier idea, no tiene la misma complejidad ni impacto creer que mi vecina Francisca es una persona muy trabajadora y honesta que creer que mi vecina Francisca por ser asiática, es una persona muy trabajadora y honesta.

Ambas ideas hablan de Francisca y la describen, pero una lleva adherido un sistema de ideas que forjan mi forma de ver el mundo porque crean una norma. Es decir, el peldaño dónde se sitúa la primera idea está arriba de la pirámide, en cambio la segunda, está en la base puesto que no afecta sólo a mi vecina Francisca sino a toda aquella persona asiática que conozca. Y esto tiene un gran impacto, no sólo en mí sino en los demás.

Creo que habitualmente, se habla del impacto que generan las ideas básicas en los demás o en uno mismo… Pero en esta entrada me gustaría hablar del impacto en uno mismo cuando hay un cambio de ideas, especialmente en aquellas que se encuentran en la base de la pirámide.

Sonará exagerado pero un movimiento en la base de la pirámide es una auténtica revolución. Todas las ideas que sostiene sobre sí misma se tambalean y ocurre un cambio a varias escalas que reforma toda un área de visión y de percepción de la realidad.

La base de la pirámide suele cambiar constantemente durante la etapa de la adolescencia. Por ejemplo, el día que rompemos la idea de que los padres son superhéroes y nos damos cuenta de que son humanos con errores e imperfecciones. Esta realidad nos da de lleno y rompe por completo un sistema de ideas sostenido sobre ese bloque.

Nuestros padres son personas -> cometen errores -> no existe la perfección -> no hay seguridad absoluta -> independencia y autosuficiencia necesarias -> qué es el bien y qué es el mal -> si ellos no saben, cómo voy a saber yo…

Miles de dudas masacran aquella base de ideas que sostenía nuestra forma de ver el mundo y hacernos quiénes éramos. Esta situación implica un impacto reflexivo y emocional intenso que se nota generalmente en el estado de ánimo. Por este motivo, es una característica de los adolescentes el escepticismo, la rebelión, la tristeza y en general los sentimientos que derivan de un cuestionamiento constante de todo lo que les rodea.

Del mismo modo, cuando insertamos una idea nueva en esa pirámide de nuestro pensamiento, debe encajar entre los demás bloques e incluso puede romper, cambiar o reconstruir otros bloques durante su encaje o durante la construcción de la misma idea.

En definitiva, la pirámide de nuestra cabeza, de nuestro pensamiento, es sumamente compleja. Y con ello debemos ser conscientes de las implicaciones que tiene para alguien un cambio de ideario.

Así pues, apelo a la empatía cuando en sociedad exigimos cambios de mentalidad muy bruscos en un corto plazo de tiempo sin tener en cuenta el impacto emocional y reflexivo que supone para una persona, sin si quiera sopesar que la persona podría caer en el abismo del escepticismo (algún día hablaremos extensamente de ello) con difícil salida. Y no sólo a la empatía, sino a las actitudes constructivas que hacen de un proceso tan revolucionario como una idea, algo más llevadero, enriquecedor y rápido.

Un saludo y nos vemos en la próxima entrada 🙂

#Día Internacional del Trabajo Social: El trabajo social como promotor de comunidades y entornos sostenibles

Hoy, 21 de marzo del 2017, dedicamos la entrada al trabajo social comunitario participando en el festival de blogs de trabajo social en conmemoración al #DíaInternacionalDelTrabajoSocial para la visibilización de nuestra disciplina.

copia TS

La temática de este año es el trabajo social como promotor de comunidades y entornos sostenibles, así que las ideas estoy segura que rebosan en las cabezas de los trabajadores y trabajadoras sociales, ya que se trata de un arte sin límites que interviene en las comunidades de forma colindante siempre.

Pero en esta entrada haremos una visión desde el trabajo comunitario en sí mismo. Así que vamos a entrar en materia por dónde se entra generalmente, la definición de conceptos.

¿Qué es una comunidad?

Según el diccionario de la Real Academia Española (en adelante, RAE), es:

f.Cualidad de común (‖ que pertenece o se extiende a varios).

f.Conjunto de las personas de un pueblo, región o nación.

f.Conjunto de naciones unidas por acuerdos políticos y económicos.

f.Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes.

f.Junta o congregación de personas que viven unidas bajo ciertas constituciones y reglas, como los conventos, colegios, etc.

Para dejar de lado la relatividad y poder entrar en términos teóricos, nos quedaremos con la cuarta acepción, es decir, “personas vinculadas por características o intereses comunes”.

En este sentido, el trabajo social comunitario aporta múltiples beneficios en una sociedad que cada día es más individualista y debido al ritmo de vida de las personas, encontramos una prácticamente inexistente red social y comunitaria para muchos de los y las ciudadanos/as.

Así pues, las trabajadoras y los trabajadores sociales intervienen para fomentar las redes sociales así como señalar esas características e intereses comunes que comparten las personas de una zona para que se unan y formen una comunidad.

Para que acerquemos el concepto a la realidad, como ejemplo encontraríamos las asociaciones de vecinos que serían un agente de trabajo social comunitario ya que buscan la participación ciudadana para promover medidas que mejoren su barrio, un elemento que comparten en común.

Este tipo de trabajo social busca encontrar puntos en común entre las personas para más tarde dejar en sus manos el poder de cambiar la realidad, empoderándolas en ese proceso. En consecuencia, los individuos cogen las riendas de la situación y deciden en comunidad cuáles son sus necesidades y qué soluciones pueden aplicar así como quiénes son los agentes que deben intervenir en esa realidad.

trabajo social

Durante el proceso y especialmente al principio, las trabajadoras sociales inciden en los pasos que deben tomar para empezar a buscar esas necesidades en común (es similar a una intervención grupal pero a gran escala, teniendo así características específicas diferentes).

El objetivo del trabajo comunitario es, generalmente, la mejora del bienestar de esa comunidad. Por ese motivo, los ciudadanos  deben decidir sus propias necesidades y escoger en común sus objetivos, promoviendo así su autodeterminación y quedando en sus propias manos el poder de cambio.

De este modo, el o la trabajador/a social tendrá finalmente el papel de ayuda, asesoramiento y apoyo.

¿Y qué tiene que ver la sostenibilidad?

Aunque es un concepto medioambiental, yo utilizaré el término con su definición de prolongado en el tiempo por sí mismo, sin ejercer daños.

Precisamente, la esencia de las intervenciones del trabajo social comunitario son potenciar la capacidad de las comunidades para funcionar por sí mismas a lo largo del tiempo. Es decir, el recurso que se trabaja en realidad es el capital humano. Se trata de empoderar a los individuos que forman parte de la comunidad para que sean capaces luchar por sí mismos para cambiar la situación que no les funciona, algo muy propio de nuestra disciplina: el trabajo social.

Aunque como hemos hablado anteriormente con el ejemplo de la asociación de vecinos se necesita la colaboración de otros agentes sociales para conseguir cambios. Es decir, para que mis hijos no tengan que caminar solos 5km hasta la biblioteca más cercana para hacer algunos trabajos. De este modo, necesitamos una biblioteca cerca o algún transporte público a ella (la necesidad). En la asociación de padres comento el problema y la necesidad parece que afecta a más personas.

Así, creamos una comisión de trabajo en busca de posibles soluciones. Nos encontramos en una zona rural, de modo que la posibilidad del transporte público es complicada pero solicitamos una reunión con el ayuntamiento para hablar de nuestras propuestas, junto con un miembro de la escuela. En este caso, podemos ver que la escuela y el ayuntamiento son elementos esenciales para un cambio real, porque necesitamos la implicación de varios agentes sociales para el trabajo comunitario.

Este tipo de trabajo requiere intervenciones con resultados a largo plazo pero son potencialmente preventivos, debido a que las personas conocen mejor los procesos a seguir para conseguir cubrir sus necesidades, evitando así problemáticas y recursos.

Desgraciadamente, el trabajo comunitario no suele ser el eje político de las intervenciones sociales debido a cómo funciona la política (necesidad de resultados en tempos reducidos para demostrar el éxito de las intervenciones), pero sí existen múltiples vías de trabajo social comunitario que se emprenden continuamente: una asociación de vecinos, una cooperativa o una asociación de padres y madres, por ejemplo.

Finalmente, y con mucha esperanza, os deseo un feliz #DiaTS para que sigamos trabajando por el cambio en positivo de la sociedad. ¡Que la fuerza os acompañe!