#¿Qué quiero hacer con mi vida?

Un día te levantas y parece que todo el mundo tiene una meta, un sueño que cumplir y que el tuyo, que no estás seguro o segura de haber tenido nunca, no está ahí.

¿Qué quiero hacer con mi vida_

Es una situación bastante compleja puesto que la mayor parte de mensajes que recibimos socialmente nos dan herramientas para construir el puente hacia nuestro sueño, nos señalan que todo está en nuestras manos y que sólo tenemos que empezar a caminar…pero, ¿hacia dónde?

No sé hasta qué punto somos conscientes de que no todo el mundo tiene un plan. Y que hacer planes, no es fácil, especialmente en la actualidad dónde el mundo ofrece más posibilidades que nunca.

Y somos personas. Somos humanos y no tenemos a nuestro alcance el conocimiento de todas las posibilidades existentes, más lo que sí tenemos es la presión de escoger y de saber que una vez escoges A, estás dejando de lado miles de opciones que ni si quiera conoces y con las que quizá te identificarías mejor…o no. No lo sabes y no te crees capaz de saberlo.

Toda esta situación crea mucha ansiedad. Ansiedad que sólo se cura con baños de realidad y aceptación. Aceptar algo tan simple como que somos humanos y tenemos límites.

La vida se basa en experiencias, en arriesgar y aprender a caerse y levantarse. Pero eso no es fácil, especialmente cuando los mensajes que recibimos constantemente a nivel social nos crean expectativas (internas y externas) sobre nuestra vida y cómo la llevamos.

Nos auto-enjuiciamos antes de tomar decisiones y es ahí dónde aumentamos los niveles de ansiedad y estrés en relación a decidir, como en este caso, sobre qué hacer con nuestras vidas.

Después de este breve análisis sobre la presión que sentimos sobre qué hacer con nuestras vidas. ¿Algún consejo para crear un borrador y aclarar un poco nuestra mente?

¿Qué quiero hacer con mi vida_ (2)

Es interesante que nos planteemos esto como unos breves pasos para crear un borrador, porque un plan de vida jamás será como esperábamos y partir de esa idea nos ayudará tener unos horizontes lo suficientemente amplios como para cambiar el plan en cualquier momento porque, creédme amigos y amigas míos, será necesario.

¿Qué te gusta hacer?

Debemos centrarnos no sólo en lo que hacemos profesionalmente, también fuera del ambiente laboral. Hacer de lo que nos gusta una profesión es un consejo tan antiguo como complejo de aplicar.

Hay personas a las que les gustan los deportes, la música, la pintura, la danza, las películas… Si aún entre tus aficiones no encuentras camino, no te preocupes, por suerte eres una persona con muchas complejidades y todavía quedan cajones por descubrir.

Haz una lista con las cosas a las que más dedicas tiempo: navegar por internet, mirar series, escuchar música, dibujar… Si de esa lista, no te ves trabajando en ningún campo, felicidades. Acabas de descartar caminos que no quieres hacer. Ahora la búsqueda es más fácil.

¿Qué te identifica?

De nuevo, vamos a hacer una lista. Anota en ella todas aquellas características de ti que te identifiquen, aquello que crees que marca a los demás, que te hace diferente y que además te gusta. Para ello, puedes pedir ayuda a un tercero.

¿Te gusta hablar? ¿Eres más de escuchar? ¿Te gusta más trabajar sola o eres de socializar constantemente? ¿Se te da bien organizar planes? ¿O eres más bien de los que se adapta con facilidad a lo que decide el grupo?

Con estos elementos vas a desgranar qué habilidades son tus fuertes y del mismo modo, te ayudarán a identificar profesiones o caminos en los que encajarás mejor. Si te gusta hablar, echa un ojo a profesiones relacionadas con la comunicación, si por el contrario escuchar, quizá el trabajo social podría ser una de tus opciones. ¿Organizas planes? ¿Qué tal agente de viajes, wedding planner o organizador de eventos? ¿Prefieres trabajar sola? Piensa en entornos en los que te sentirías más cómoda.

Intenta visualizarte en tres años

Quizá no tienes claro dónde quieres estar, qué quieres ser pero tendrás una leve idea del ritmo de trabajo que querrás llevar, si querrás o no vivir en la misma ciudad, si quieres tener familia o no, etc. Estos elementos te ayudarán a acotar todavía más el rango de profesiones posibles.

Habla, habla y habla

Mantén conversaciones sobre el tema con cualquier persona que consideres, aprende de sus experiencias, que te cuenten cómo fue su proceso, su carrera, cómo sabían qué querían ser, cómo llegaron hasta dónde están… Si son personas a las que admiras, mejor. Felicidades, habrás encontrado referentes que incluso podrían ser tus mentores/as.

Estas personas habrán seguido caminos muy distintos que te descubrirán posibilidades desconocidas.

Internet es tu mejor amigo

Recuerda que el mundo profesional es amplio y basto de modo que es muy importante que conozcas posibilidades, profesiones, nichos de trabajo, disciplinas, prácticas e incluso experiencias personales de personas que se encuentran en el mismo proceso que tú: descubrir cual es su camino.

Confía en ti mismo/a

La vida no es fácil, aunque no haga falta que te lo recuerde, de manera que ánimo y paciencia. Todos tenemos un camino, aunque no sea claro, aunque no tenga un objetivo claro, aunque cambie a dos por tres…Es nuestro camino.

Así que déjate llevar por tus propias decisiones y olvídate de lo que la sociedad espera de ti. Suena tópico pero, escúchate. Lo que sientes es clave para decidir qué quieres hacer con tu vida, por que recuerda que al fin y al cabo es tuya.

¡Nos leemos pronto! 🙂

 

#Proyectos sociales: Uttopy

Hace tiempo que no os hablo de proyectos sociales, así que empezamos este mes de abril con moda y colaboración con Uttopy.

Uttopy

Uttopy es una tienda de camisetas que dona el 15% de cada una de sus ventas a una ONG concreta además de dar visibilidad a causas sociales a través del diseño de producto. De este modo, cada una de las colecciones que ofrecen está inspirada en una causa concreta y apoya a una ONG trabajando directamente la visibilidad así como la recaudación de fondos.

No sólo ofrecen camisetas, también muchos otros productos como tote bags, mochilas ecológicas, etc. porque la sostenibilidad también forma parte de sus valores fundamentales, de modo que las camisetas son fabricadas con algodón orgánico y poliéster reciclado, minimizando así el impacto medioambiental. También estampan artesanalmente, con serigrafía, utilizando aguas libres de solventes, PVC, fatalatos y parabenos.

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Uno de sus productos, podéis encontrar más en su tienda

Las causas a las que apoyan van desde el cuidado de niños prematuros, pasando por la investigación contra la leucemia, la protección de la biodiversidad o contra el hambre. Hay múltiples causas e incluso camisetas que apoyan a cuatro causas simultáneamente. Cada camiseta ofrece un lema y adjunta la información a la ONG que apoya de modo que no sólo ofrece visibilidad a través de la camiseta y fomenta ciertos valores, sino que también visibiliza organizaciones que muchas veces nos pasan desapercibidas.

¿Cómo realizan las donaciones?

Periódicamente realizan una donación del 15% de cada prenda a las ONG con las que colaboran, aunque ocasionalmente se aumenta por acciones especiales. En este sentido, durante los primeros 13 meses han llegado a donar más de 2.500€ a 10 ONGs diferentes.

Su filosofía es creer en la utopía y poner su grano de arena para hacerla realidad; adoptar una actitud diferente ante las cosas comunes y utilizar ropa que más allá de llenar nuestro armario, también llene el alma.

¿Conocías algún proyecto similar? 🙂

 

#La pirámide de mi cabeza

Tras un descanso tan largo, quería volver con una entrada de esas que te invitan a reflexionar, a replantearte cosas en la vida. Porque en el fondo, son esas las más interesantes. Las palabras que saquean tu mente, que mueven tu pirámide de pensamientos y derrumban constantemente las ideas que se almacenan en ella.

¿Y diréis, por qué hablas de una pirámide, qué tiene que ver esto con las ideas?

Llamadme loca, pero desde hace mucho ilustro mi ideario con una pirámide. Siempre  he sido de las personas que tienen unas ideas más firmes al principio del pensamiento y otras más ligeras al final. Aunque tras esta reflexión, quizá todos somos un poco así.

DIBUJO ARTICULO PIRAMIDE RUTH

Para ilustrarlo mejor, empecemos por el final. En la punta de la pirámide se alojan aquellas ideas más superficiales, argumentos irrisorios que son fáciles de cambiar y no suponen prácticamente esfuerzo. Serían por ejemplo los prejuicios cuando conocemos a alguien por su apariencia.

  • Oye, pues al principio me parecías un tío soñador y fantasioso pero tienes los pies en la tierra y la cabeza muy bien amueblada.
  • Pues tú me parecías un tanto borde sabelotodo, con esa cara tan seria que tienes siempre y las gafas esas. Y tras conocerte, me has parecido un gran tío.
  • Con Joaquin no me ha pasado lo mismo, me parecía un chaval majo y llano, pero ahora que lo he conocido más, al contrario, me parece muy superficial.

Este tipo de ideas son fácilmente modificables y en general no suponen esfuerzo emocional o intelectual alguno.

A medida que avanzamos en nuestra pirámide, las ideas cada vez son más complejas y sostienen pensamientos más complejos que suponen una mayor carga mental, un mayor esfuerzo de cambio y sobretodo un intenso impacto emocional.

¿De qué tipo de ideas hablamos?

Pues podríamos empezar con ideas sobre cómo funciona la sociedad, cómo es la naturaleza humana, la relación o juicios sobre personas cercanas con las que se mantiene una conexión emocional y en definitiva, sistemas de ideas que configuran quiénes somos y cómo vemos el mundo.

Aunque esa definición se podría decir de cualquier idea, no tiene la misma complejidad ni impacto creer que mi vecina Francisca es una persona muy trabajadora y honesta que creer que mi vecina Francisca por ser asiática, es una persona muy trabajadora y honesta.

Ambas ideas hablan de Francisca y la describen, pero una lleva adherido un sistema de ideas que forjan mi forma de ver el mundo porque crean una norma. Es decir, el peldaño dónde se sitúa la primera idea está arriba de la pirámide, en cambio la segunda, está en la base puesto que no afecta sólo a mi vecina Francisca sino a toda aquella persona asiática que conozca. Y esto tiene un gran impacto, no sólo en mí sino en los demás.

Creo que habitualmente, se habla del impacto que generan las ideas básicas en los demás o en uno mismo… Pero en esta entrada me gustaría hablar del impacto en uno mismo cuando hay un cambio de ideas, especialmente en aquellas que se encuentran en la base de la pirámide.

Sonará exagerado pero un movimiento en la base de la pirámide es una auténtica revolución. Todas las ideas que sostiene sobre sí misma se tambalean y ocurre un cambio a varias escalas que reforma toda un área de visión y de percepción de la realidad.

La base de la pirámide suele cambiar constantemente durante la etapa de la adolescencia. Por ejemplo, el día que rompemos la idea de que los padres son superhéroes y nos damos cuenta de que son humanos con errores e imperfecciones. Esta realidad nos da de lleno y rompe por completo un sistema de ideas sostenido sobre ese bloque.

Nuestros padres son personas -> cometen errores -> no existe la perfección -> no hay seguridad absoluta -> independencia y autosuficiencia necesarias -> qué es el bien y qué es el mal -> si ellos no saben, cómo voy a saber yo…

Miles de dudas masacran aquella base de ideas que sostenía nuestra forma de ver el mundo y hacernos quiénes éramos. Esta situación implica un impacto reflexivo y emocional intenso que se nota generalmente en el estado de ánimo. Por este motivo, es una característica de los adolescentes el escepticismo, la rebelión, la tristeza y en general los sentimientos que derivan de un cuestionamiento constante de todo lo que les rodea.

Del mismo modo, cuando insertamos una idea nueva en esa pirámide de nuestro pensamiento, debe encajar entre los demás bloques e incluso puede romper, cambiar o reconstruir otros bloques durante su encaje o durante la construcción de la misma idea.

En definitiva, la pirámide de nuestra cabeza, de nuestro pensamiento, es sumamente compleja. Y con ello debemos ser conscientes de las implicaciones que tiene para alguien un cambio de ideario.

Así pues, apelo a la empatía cuando en sociedad exigimos cambios de mentalidad muy bruscos en un corto plazo de tiempo sin tener en cuenta el impacto emocional y reflexivo que supone para una persona, sin si quiera sopesar que la persona podría caer en el abismo del escepticismo (algún día hablaremos extensamente de ello) con difícil salida. Y no sólo a la empatía, sino a las actitudes constructivas que hacen de un proceso tan revolucionario como una idea, algo más llevadero, enriquecedor y rápido.

Un saludo y nos vemos en la próxima entrada 🙂

#Ciudadanos del mundo

 

Aunque se trata de un anuncio, el video de Momondo es una gran herramienta educativa contra el racismo. En él explican a personas que muestran racismo -a través de desagrado o odio hacia personas que pertenecen a un país u otro- que todos formamos parte del mundo, con pequeñas piezas de cada parte para conjugar finalmente, en quiénes somos.

#Criterio

Decía una mujer hace poco en una entrevista en el periódico “La Vanguardia” que la educación hoy en día ya no es el traspaso de información. Se trata, más bien, de la formación filtros entorno a la absorción del conocimiento. Es decir, en la actualidad el acceso a la información es tan fácil que el foco de la educación en sí mismo, ya no es el traspaso del conocimiento, si no la formación de un criterio propio y los elementos que lo forman.

Aunque parece que hablamos de un concepto  común y que todos poseemos, el criterio es algo que se construye a la vez que la personalidad. Y del mismo modo, se trata de un complejo proceso que se desarrolla a lo largo de toda la vida.

Gracias a este elemento, las personas somos capaces de seleccionar entre una marabunta de opciones. Por ejemplo, en una tarea tan simple como la compra, utilizamos éste elemento como el que más. Necesitamos fruta para casa y nos vamos al supermercado más cercano, allí encontramos varios tipos de manzana: Golden, Fuji, Gala, Granny Smith…

Fuente: Interempresas.com

De entre ellas, seleccionamos uno o varios tipos en función de lo que queremos, aplicando de este modo un filtro. “Escojo la Gala porque tiene un sabor suave y es dulce, al contrario que la Granny Smith, que es ácida y crujiente”.

¿Lo veis? Nuestro criterio implica que nos gustan las manzanas suaves y dulces; por este motivo, somos capaces de escoger unas por encima de las otras, aplicando el filtro de nuestro gusto, aplicando nuestro criterio.

Entendemos entonces que el criterio se puede construir empíricamente, es decir, a través de la experiencia. Pero aunque se trata del mejor método de construcción, ya que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos, no es el único.

En numerosas ocasiones, los filtros que también moldean nuestro criterio y construyen nuestra forma de ver el mundo son simplemente adheridos sin haberlos fabricado por nosotros mismos; aunque sí somos nosotros quiénes escogemos añadirlos a nuestro criterio.

Dejad que me explique.

Joaquin jamás ha pisado Corea del Norte y todo aquello que sabe, es a través del colegio, amigos, Internet y noticias, así como su familia. Él está en contra de la política que se establece en Corea del Norte, pero no la ha vivido. Ni si quiera conoce a alguien que lo haya hecho. Pero está en contra.

Este filtro negativo a la política Coreana lo ha establecido en base a lo que ha escuchado de los entornos antes mencionados. Aunque no se trata de una forma empírica de aplicar un filtro, Joaquin sigue utilizando su propio criterio, puesto que, al fin y al cabo, él considera que esa información es veraz e importante para la formación de su opinión.

Si es más o menos correcta, eso dependerá del criterio del lector en cuestión o de aquel que tenga una conversación con Joaquin. Lo que queremos destacar en esta entrada es la importancia del criterio propio, ya que entrenar esta herramienta del pensamiento es esencial para el desarrollo de la persona y la vida en la actualidad.

La forma en que entendemos la realidad nos forma a nosotros mismos. Por ese motivo es importante que intentemos entrenar nuestro criterio, de modo que las fuentes de información que aceptemos como válidas sean el máximo de veraces posibles.

¿Hablamos pronto de técnicas de desarrollo del criterio?

#Socialtoy

A veces parece que si no hacemos cosas grandes, cosas impactantes…parece que no hacemos nada. Pero la realidad choca de frente con esta idea y nos demuestra a diario que cualquier pequeño cambio, es todo un mundo para el otro.

Hoy queremos hablaros de #SocialToy. Se definen como un movimiento a través del cual se enseñan valores a los más pequeños, con aquello que nos podría parecer lo más básico, los juguetes.

Sara y Marta, dos madres asiduas a acudir al parque con sus pequeños, se dieron cuenta de que sería mucho más fácil y enriquecedor mantener los juguetes en el mismo parque para que todos los niños pudiesen disfrutarlos. De este modo, además les enseñarían la importancia de compartir, el respeto a los demás, el consumo responsable y el respeto a los espacios públicos.

Esta iniciativa propone compartir una caja de juguetes, en los que yace el nombre de la iniciativa misma para que todos sepan de qué se trata, junto a una pequeña hoja de instrucciones dedicada a los padres, madres y acompañantes de los niños en general. En ella se explica de qué trata Social Toy y cuán beneficiosa es la inciativa para los más pequeños.

Desde nuestro punto de vista, se trata de un proyecto que fomenta la construcción de tejido social intentando implicar a educadores e hijos en la comunidad, espacio que comparten constantemente. De este modo, la implicación incita a grandes y pequeños a cuidar del espacio así como de los juguetes, ya que todos disfrutan de los mismos. A su vez, estos valores apoyan una cultura del compartir y del trabajar en equipo, mejorando las posibilidades de trabar amistad y crear redes sociales en un ámbito cercano.

Por ello, nos parece una iniciativa genial que queremos impulsar a través de las redes sociales, para que cada vez más barrios se unan al fomento de la construcción de relaciones sociales. ¿Nos ayudas?

#La paradoja de la coherencia

En la sociedad actual, muchos son los que hablan de la pérdida de valores que se ha producido. Y es que sólo hace falta echar un vistazo a la cinematografía más actual para ver que, el progresismo – entendido como lo entendemos en España -, de algún modo también ha roto con aquellos valores aposentados, dándonos una mayor libertad y a su vez, un mayor caos.

En la época de la sobreinformación es difícil ser coherente. Y es difícil porque, además de no ser un valor respetado por la ciudadanía tampoco lo es por los políticos o las instituciones. De este modo, todas las vías a través de las cuales las personas nos socializamos recibimos información contradictoria continuamente. Así mismo, se une el elemento de que prácticamente nadie señala esa incoherencia, y quién se atreve a hacerlo, es todavía más incoherente que el primero.

Aunque hablamos de incoherencia, generalmente la palabra que se usa en sociedad es hipocresía. Nos referimos a aquel sin sentido a través del cual alguien dice A pero hace B, en el caso de la hipocresía. Es decir, una persona incoherente es aquella que no sigue lo que sus palabras o pensamientos en sus acciones.

Pero aquí llega la paradoja. Si nos limitamos en todo a ser coherentes… ¿no somos entonces rígidos, inamovibles, autoritarios y caemos de nuevo en el sin sentido?

Dejad que me explique mejor. Pongamos que A cree que es incorrecto comer chicle en clase, pero A come chicle a veces en clase, aunque parece que lo olvida. Un día B está comiendo chicle y A le interpela.

  • “Oye, no me gusta que comas chicle en clase. Es molesto”.

Y B, alarmado por la molestia que ha causado, se retira el chicle rápidamente. No sin antes, guardar en su memoria tan desafortunado encuentro.

Unos días más tarde, A come chicle en clase y B, que todavía guarda en su memoria el desagradable momento, piensa…

  • “Menudo hipócrita…”.

Pero por otro lado, B está obviando que quizá A, justo el día anterior estuvo hablando con C y éste, que es de otra opinión, le argumenta sobre cuán beneficioso es mascar chicle en clase, puesto que así no se entretiene tanto porque está concentrado y a la vez tiene una actividad sugestiva en la boca. A ha sido convencido, A ha cambiado de opinión.

¿Está mal? Es decir, ¿no hablamos siempre de que es importante tener la mente abierta? ¿Reflexionar? Y… ¿Por qué no? Si nos dan buenos argumentos…¡convencernos! Al fin y al cabo la evolución humana surge de la duda y los constantes intentos de responder a la misma de uno u otro modo.

En definitiva, la paradoja de la coherencia es como muchos otros aspectos en esta vida. Hay que saber encontrar un equilibrio.

Pero eso es tan difícil…